EU foreign policy Chief Javier Solana compares the success of diplomatic mediation in the case of Iran and Libya with the failure of military action in Iraq. It constitutes, in his view, a good reason to promote "efficient multilateralism." He thinks that Europe should not be defended by others, and that without militarily competing with the US it should invest more in defense. During a conference held on January 31st in Barcelona he criticized the way EU heads of state adopted different positions in front of the Iraq crisis and heavily blamed the dependence on the intelligence community.
The German philosopher Jurgën Habermas and others defended the idea that Europe should not try to pretend creating an identity similar to the one that the Nation-State ideally provides. A minimum of solidarity allowing European countries to act on the world stage would be sufficient.
This story highlights the relationship between identity and defense and the ongoing search for a new answer to this very old problem.
El País - Solana compara el éxito de la mediación en Irán y Libia al fracaso de Irak
Solana compara el éxito de la mediación en Irán y Libia al fracaso de Irak Habermas, Rocard, Held y D'Amato analizan en Barcelona el modelo de seguridad europea
J. M. MARTÍ FONT - Barcelona
EL PAÍS | Internacional - 01-02-2004
"Cuando se ha intervenido con medios diplomáticos para la detección de armas de destrucción masiva, como en el caso de Irán y el de Libia, ha sido un éxito; cuando se ha hecho por medio de la fuerza militar, como en Irak, un fracaso". Esta comparación sirvió ayer al Alto Representante de la Política Exterior y la Seguridad Común europea (PESC), Javier Solana, para reivindicar el concepto de "multilateralismo eficiente" como uno de los principales pilares en que debe descansar la estrategia de seguridad de la Unión Europea. "Nuestro vecindario no debe ser defendido por otros", indicó Solana, "tampoco necesitamos competir militarmente con EE UU, pero sí que tenemos que invertir más en defensa para disponer de capacidad militar".
Solana participó ayer en Barcelona en el seminario Guerra y paz en el siglo XXI. Construyendo una Europa diversa para la seguridad global, organizado por la Fundación CIDOB, el Ayuntamiento de la capital catalana y el Fórum de las Culturas, junto al filósofo Jürgen Habermas; el ex primer ministro francés Michel Rocard; el ex primer ministro italiano Giuliano D'Amato; el profesor David Held, de la London School of Economics, y el profesor Tariq Modood, de la Universidad de Bristol (Reino Unido), entre otros.
Los servicios de inteligencia
El responsable de la política exterior de la UE criticó la actuación de los países europeos a lo largo del proceso de la guerra de Irak, cuya desunión propició el desenlace, y fue especialmente crítico con el papel determinante que los servicios de inteligencia occidentales jugaron en desencadenar conflicto. "Hemos estado en manos de la comunidad de inteligencia, una situación muy poco confortable", dijo. "Los jefes de Estado que apoyaron la guerra, incluido el propio [presidente norteamericano] George Bush, se justifican ahora diciendo que se creyeron los informes que les daban sus espías", añadió.
David Held, al igual que Solana, no descarta el uso de la fuerza, pero "sólo como la afirmación del derecho internacional". El autor de La democracia cosmopolita apuntó que "la crisis del multilateralismo es más profunda y sostenida de lo que muchos queremos creer". La globalización, aseguró, tiene también aspectos tan positivos como la extensión del concepto de derechos humanos y del Estado de derecho. Pero los acontecimientos del 11 de septiembre de 2002, en su opinión, han configurado una respuesta equivocada a los retos que plantea.
El concepto de identidad europea fue abordado tanto por Habermas como por Rocard y Modood. La complejidad de las actuales sociedades hace inútil, según todos ellos, la pretensión de crear una identidad similar europea al estilo de la que, idealmente, proporciona el Estado-nación tradicional. Se trataría, según el filósofo alemán, de establecer un mínimo de elementos solidarios "que otorguen a Europa la capacidad de actuar en la escena mundial". Según Rocard, la paradoja europea consiste en que, pese a que tiene una fuerte identidad, siempre se ha negado a dotarse de una identidad política.